miércoles, 4 de julio de 2012

El protector


La primera noche en la clínica con Uma la habíamos pasado bastante bien, pero al día siguiente, el rol de padre comenzó a complicarse. Ahora tenía dos niños que cuidar y proteger. 

Mi suegra me llamó contándome que Santi había vomitado esa mañana, y que no se sentía bien. Le pedí que me pasara con él.

- ¿Qué te pasó hijito, no te sentís bien?
- No pa, me duele mucho la panza, la espalda y la garganta
- No te hagas problema, ahora te paso a buscar y te llevo a un doctor. En el caso que sea algo contagioso, tené en cuenta que no vas a poder venir al hospital, no podemos contagiarla de nada a tu hermanita
- Pero yo la quiero ver a Uma - me dijo Santi mientras se largaba a llorar por un dolor más fuerte que el de la panza, la espalda y la garganta

Resultó que Santi el día anterior se había agarrado anginas. Según el médico de guardia es algo normal en los chicos que tienen hermanos, el stress por la llegada del nuevo integrante hace que las defensas de su cuerpo se debiliten, y se terminan pescando cualquier bicho que ande dando vueltas. Por suerte ese tipo de anginas no contagiaba por el aire, sino solo por saliva. Con esas indicaciones nos fuimos al hospital y Santi comenzó a demostrar cuanto cuida a su hermanita. Se mordió las ganas de besarla, de abrazarla, de tenerla a upa, sólo se limitó a observarla y besarle el pie a lo largo de todo el día. Sus ganas no importaban, tenía que cuidar a su hermana.

Solemos estar en casa, y Uma se despierta y comienza a llorar. Santi no se pone nervioso ni molesto con el llanto, todo lo contrario, trata de ayudarla, a su forma claro.

- Papi, mi gordita tiene un regalito para voooooosssss – grita cuanto huele que Uma se hizo caca

- Una teta a la ooooooordeeeeen – le grita a la flaca, cuando cree que lo que tiene es hambre

A veces la acaricia para calmarla, a veces la hamaca. Sabe que no puede levantarla solo, y hasta el momento no intentó hacerlo. El ayuda y protege a su hermana, dentro de sus limitaciones.

Creo que nunca lo oí a Santi llamar a su hermana por su nombre, para él es “mi gordita”. La siente propia, suya, y que ya le haya puesto un sobrenombre habla muy bien de él (estoy convencido de que a las personas que queremos las llamamos con un sobrenombre, salvo cuando hay que retarlas o nos enojamos con ellas, ahí usamos nombre completo y apellido).

Santi protege a su hermana y hace todo lo que está a su alcance para que ella esté bien. Hasta le canta canciones, cuando la tiene junto a él.

“Naaaaaadie se atreva
A tocar a mi hermana
Pooooooorque mi hermana
Es lo más chiquitito que hay”


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