martes, 15 de junio de 2010

Música para mis oidos

- Nada como ir juntos a la par…
- No papi, así no cantes
- ¿No? ¿Por qué?
- Así canta Papo
- ¿Y cómo debo canto yo?
- No se porqueee… imagineee…
- ¿Así canto yo?
- Sí, como papi

Seguimos cortando cebolla y preparando la salsa para los ravioles de esa noche. Mientras, yo seguía cantando alguna que otra letra perdida (incompleta y errónea) de algún tema de rock de intérpretes varios. Santi, desde su sillita, me hacía los coros repitiendo lo que yo cantaba, pero con su dulce vos.

A Santi le gusta la música, reconoce las canciones, las pide y entona estrofas completas sin ayuda. Algunos de sus temas preferidos son “El cocodrilo se metió en la cueva”, “El sapo Pepe” “Winsi araña”, y alguna que otra estrofa de los temas de los Backyardigans. Quizás por esta última serie de dibujitos es que le llama tanto la atención todo lo que sea musical, quizás ayude que su madre sea maestra jardinera y nos haya saturado desde que nació (a mi desde mucho tiempo antes) con canciones de Amapola, Andrea e interpretes desconocidos de música infantil. Yo tengo la esperanza de que su gusto por la música se deba a las incontables noches que lo tenía a upa y le cantaba suavemente para que se duerma (aunque la mayoría de las veces no daba resultado) canciones de Papo, Menphis, Viejas Locas, la Mississippi y Kapanga.

Cuando nació me sorprendí a mi mismo, esa primera noche, cantándole “All you need is love” de los Beatles al oído, mientras me aguantaba las ganas de llorar al repetir el estribillo una y otra vez. Los que me conocen saben que mi memoria es nula, ni siquiera escasa, nula, pero esa primera noche la tengo sellada en las retinas al ritmo de esa canción.

Hoy en día agarra algunas de sus guitarras (o lo que queda de ellas) me grita “Rock and Roll” y comienza a golpearlas contra el piso, provocando la ira de su madre y su odio hacia mí por festejarles esas cosas (no puedo evitarlo, me causa mucha gracia cuando se le ocurre alguna de esas salidas raras, las cuales no se las enseñe yo a pesar de lo que piensa la madre).

Pero lo que realmente me llama la atención de Santi no es su memoria para las letras, o lo bien que las interpreta, ni siquiera sus gustos musicales, sino la habilidad que tiene para crear letras nuevas. Esta bien que me cansé de improvisarle letras a lo largo de su vida, poniéndolo como protagonista de cada historia, y relatando al compás de cualquier ritmo lo que hacíamos en ese momento, pero que un niño de dos años y siete meses cante algo, improvisando la letra en ese momento, me llama mucho la atención (y me llena de orgullo, debo admitirlo).

- El viejo maman feliz tenia una granja, ia ia ooooo.- sigue cantando Santi mientras yo lloro de la risa y él a causa del ácido que larga la cebolla.
Aclaración: maman en el idioma de Santi es comida, pero maman feliz en particular es una cajita feliz de Mac Donals, hágan uds mismo la traducción de la letra.

1 comentario:

Quito dijo...

ayyy... no quiero que después venga la madre a culparme a mí porque santi estuvo en las dos quitotes de mayor concurrencia y descontrol eh...

pero ese chico es jipi... me la juego...